50 años: la historia de IMPEX

50 años: la historia de IMPEX

Cada año, millones de bebederos de niple de Impex se instalan en las naves avícolas de todo el mundo, donde contribuyen al bienestar de las aves y a la rentabilidad de los avicultores. Y todo ello gracias a un invento que Willem Wentzel descubrió en Suiza ...

Todo empezó a finales de los años sesenta. Willem Wentzel, hijo de un molinero, viajaba por el mundo como representante agrícola de varias empresas internacionales. Uno de sus viajes le llevó a Suiza donde descubrió una válvula de agua potable. En esa época, las gallinas, y los demás animales en todo el mundo, todavía bebían de abrevaderos y bebederos abiertos. Si el primer animal que bebía del abrevadero estaba enfermo, era muy probable que los demás animales también enfermaran. Los recipientes abiertos de agua estancada también son una fuente de bacterias y hongos. Cuando además entran excrementos en el agua, las emisiones de amoniaco se disparan.

La válvula suiza que Willem Wentzel descubrió era un producto complejo, compuesta por muchas piezas pequeñas. Tornillos, cauchos, tornillos de fijación. Su fabricación era laboriosa y era un elemento vulnerable en las naves avícolas. Pero Willem ya tenía una solución para todo ello. Ante todo, veía el potencial del producto. Una solución para mejorar la calidad y la higiene del agua potable en las naves avícolas de todo el mundo.

50 años: la historia de IMPEX

Pioneros

El joven Willem Wentzel decidió lanzarse y crear una empresa junto con su esposa Elizabeth. En 1971 fundaron Impex, en el desván de su casa. Los primeros años fueron duros. Durante el día, Willem anotaba pedidos en las mesas de cocina de las granjas avícolas, o se ponía el mono de trabajo para instalar sistemas de bebederos en las naves, mientras que Elizabeth se encargaba de la administración de la empresa desde casa. Algunas noches Willem se subía a su viejo autobús para viajar a Suiza, para supervisar la producción de los niples allí.

La oportunidad que vio la pareja, la pudo aprovechar en el momento justo. Hasta principios de la década de los 1970, las empresas avícolas en los Países Bajos estaban limitadas a 600 animales. Esta norma cambió justo en el momento que Impex lanzaba sus primeros sistemas automáticos de agua potable. A partir de ese momento, muchas naves ya tenían decenas de miles de pollos, y la automatización se convirtió en un tema muy interesante para los avicultores. Gracias a ello, Impex logró aprovechar plenamente la intensificación de la avicultura neerlandesa esos primeros años.

Sin embargo, Willem se dio cuenta que el mayor crecimiento y las mayores oportunidades se encontraban en el extranjero. Ahí las granjas y los volúmenes eran mucho más grandes. Como ya tenía experiencia internacional y unos primeros contactos ya empezó a viajar al extranjero en los primeros años de la empresa. Con un bolso de viaje y un sándwich ponía rumbo al aeropuerto de Schiphol. “Fuimos los primeros en introducir los bebederos de niple en Asia. Muchas veces los tuve que atornillar en palos de bambú para poder demostrarlos".

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Relaciones duraderas

En poco tiempo, Willem Wentzel logró construir una red internacional de distribuidores. De Japón a Chile y de Canadá a Australia. ¿Su secreto? Hacer bien ‘los deberes’ e invertir en las relaciones con los clientes. “Muchos representantes consideraban las ferias profesionales más bien como unas vacaciones. Cuando terminaba la feria, tomaban el primer avión de vuelta a casa. En cambio, yo solía quedarme unas semanas más. Aprovechaba para visitar las empresas con las que había contactado en la feria. Quería saber cuáles eran sus problemas, cómo podría ayudarlos y compartía mis conocimientos de la avicultura con ellos. De esta forma se construyen relaciones duraderas y se genera confianza".

Es algo que caracteriza a Willem Wentzel: es un hombre sociable que se involucra con los clientes, siempre atento a las diferencias culturales y, sobre todo, leal. “Está claro que como emprendedor tienes que pensar mucho en tu rendimiento. Pero nosotros no cambiamos de proveedor de la noche a la mañana solo porque otra empresa nos ofrece un precio un poco más bajo. Seguimos fieles a nuestros distribuidores, tanto en los buenos como en los malos momentos. Impex siempre ha pensado a largo plazo. La continuidad es mucho más importante que las ganancias rápidas".

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Espíritu emprendedor

Willem Wentzel combina esa lealtad y fiabilidad con una buena dosis de audacia y visión comercial. Cuando el rápido crecimiento de Impex requería una expansión, Willem decidió trasladar la empresa a Barneveld, el centro neurálgico del sector avícola de los Países Bajos. Barneveld también es la sede de un gran número de proveedores agrícolas e instituciones educativas que atraen a estudiantes del sector avícola de todo el mundo.

En Barneveld Impex apostó por el crecimiento y construyó unas nuevas instalaciones de gran tamaño. Aunque en los primeros años solo se utilizaba una parte de las instalaciones, Willem tenía una confianza inquebrantable en su empresa y estaba convencido de que iba a llenarlas. Y tenía razón. Más tarde, siguieron varias ampliaciones más. El nombre de Barneveld en la tarjeta de vista resultó ser de gran valor. Abría puertas en el extranjero. Al mismo tiempo, le permitió a Impex colaborar con otras empresas internacionales del sector avícola ubicadas en Barneveld, como Jansen Poultry Equipment. Un buen ejemplo de su colaboración es un proyecto en Siberia, donde Impex instaló nada menos que 105 kilómetros de tuberías de agua potable con más de un cuarto de millón de niples.

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Innovación

Igual de importante para Impex es la apuesta continua por la calidad y la innovación. Un hito importante en este sentido fue la adquisición de una fábrica de niples en Alemania. “Ya fabricaban nuestros niples desde hace años. Cuando no lograron solucionar la sucesión empresarial, Impex decidió comprar la fábrica. “No lo hicimos únicamente para garantizar la continuidad de la producción, sino también porque nos ofrecía más opciones para desarrollar nuevos sistemas y productos”, explica el hijo de Willem, Richard Wentzel.

Desde 2007 Richard dirige la empresa 100% familiar. ¿En qué se diferencian la primera y la segunda generación de los Wentzel? “Mi padre fue un verdadero pionero. Tenía ese espíritu emprendedor y un ojo infalible para las oportunidades. Pero también era muy sociable. Aprendí mucho de él sobre cómo hacer negocios a nivel internacional y cómo cuidar las relaciones comerciales. Siempre insistía en la fiabilidad. Es importante lo que dices, pero es aún más importante lo que haces", cuenta Richard sobre su padre.

Al mismo tiempo, Willem Wentzel ve cómo su hijo está respondiendo con éxito a los cambios en el mercado avícola mundial. Y cómo Impex realizó la transición: de empresa comercializadora a empresa productora, y cómo actualmente están a punto de fortalecer su posición internacional como proveedor de conocimientos en el campo de la gestión del agua potable. “Richard aporta una visión empresarial más comercial y económica. Siempre está pensando en cómo podríamos mejorar, aunque al mismo tiempo mantiene la dimensión humana y la conexión con el usuario final. Lo cual es muy importante en el sector agrícola. Hay que comprender que un avicultor no solo tiene una empresa, sino que también tiene unos animales a los que tiene que cuidar. En nuestro sector, los negocios se hacen en la mesa de la cocina, y no en la sala de juntas".

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